miércoles, 16 de julio de 2014

PRACTICA FINAL 1.3



tabla de contenido (indice)

 

Presentación. 1
Causas y consecuencias. 2
Conclusiones. 5
Reflexiones. 6
Referencias. 7




















                      Presentación




Introducción al procesamiento de datos

El Rendimiento Académico en la Educación Superior

Inf. 101003, 2014-15

Profesor: José Binet

Grupos 2 y 5: Los Beekmanos.
César Garabito……………………………...………………………………..100293079
José Sánchez…………………………………………………………………100214855
Janiel Montero…………………………………………………………..……100294361
Rebeca Ramirez………………………………………………………….…..100093415
Tomas Díaz…………………………………………………………..………100271751
Wilson Polanco…………………………………………………………..…..100259889
Yoliver Sánchez…………………….………………………………………...100268197
Julio Batista…………………………………………………………….…….100026256
Alderne Corvil
Jonairi Valdez………………………………………………………………..100272292
Cristóbal Feliz…………………………………………………………...……100192229
Junior Balbuena……………………………………………………………....100281835
Juan García…………………………………………………………………...100230525
Eudy Santana……………………………………………..…….



13 de Julio del 2014-07-13
Santo Domingo, DN.






Causas y consecuencias.



Recopilación teórica de algunos factores que afectan el desempeño académico
Hay numerosos estudios que hablan de los factores que influyen en el aprovechamiento académico de los estudiantes y en este punto se presentan algunos de los más conocidos.
Durón y Oropeza (1999) mencionan la presencia de cuatro factores, los cuales son:
·         Factores fisiológicos. Se sabe que afectan aunque es difícil precisar en qué medida lo hace cada uno de ellos, ya que por lo general están interactuando con otro tipo de factores. Entre los que se incluyen en este grupo están: cambios hormonales por modificaciones endocrinológicas, padecer deficiencias en los órganos de los sentidos, desnutrición y problemas de peso y salud.
·         Factores pedagógicos. Son aquellos aspectos que se relacionan con la calidad de la enseñanza. Entre ellos están el número de alumnos por maestro, los métodos y materiales didácticos utilizados, la motivación de los estudiantes y el tiempo dedicado por los profesores a la preparación de sus clases.
·         Factores psicológicos. Entre estos se cuentan algunos desórdenes en las funciones psicológicas básicas, como son la percepción, la memoria y la conceptualización, los cuales dificultan el aprendizaje.
·         Factores sociológicos. Son aquellos que incluyen las características familiares y socioeconómicas de los estudiantes, tales como la posición económica familiar, el nivel de escolaridad y ocupación de los padres y la calidad del ambiente que rodea al estudiante.
Vincent Tinto (1989), en un estudio titulado “Definir la deserción: Una cuestión de perspectiva”, señala que el rendimiento escolar se determina por algunos aspectos como los antecedentes familiares y educativos, las características personales y el compromiso por alcanzar las metas educativas.
En la investigación “The effects of attribution-based interventions and study strategy training on academic achievement in college freshmen”, realizada con 56 estudiantes europeos, Overwalle y De Metsenaere (1990) han encontrado que el autocuestionamiento y la elaboración de resúmenes mejoraron el desempeño escolar de los estudiantes, siendo más importante el autocuestionamiento para cumplir la meta de retener conocimientos.
En el estudio “Effect of quality and quantity of study on student grades” efectuado con 113 alumnos norteamericanos de una carrera del área educativa, se ha relacionado el tiempo de estudio con las calificaciones obtenidas por los estudiantes, registrando actividades como la lectura, revisión y organización del material de estudio, resultando ser la actividad más importante la organización del material, que consistió en resumirlo, hacer redes semánticas, integrar las lecturas con lo revisado en clases y hacer asociaciones (Dickinson & O´Connell, 1990).
Por su parte, en la investigación “Generation of summaries and analogies and analytic and holistic abilities”, llevada a cabo con 57 estudiantes universitarios en Estados Unidos, Wittrock y Alesandrini (1990) concluyen que algunas actividades como generar analogías o hacer resúmenes del material de estudio, ayudan a lograr una mayor comprensión y adquisición de conocimientos, comparadas con el tiempo invertido en la lectura del material de estudio.
En España, Jano y Ortiz (2005), en el trabajo titulado “Determinación de los factores que afectan al rendimiento académico en la educación superior”, han investigado los factores, llegando a la conclusión de que uno de ellos es el esfuerzo efectivo realizado por el estudiante, así como sus habilidades y conocimientos previos a su ingreso a la universidad.
Fernández, Fernández, Álvarez y Martínez (2007) encuentran en un trabajo denominado “Éxito académico y satisfacción de los estudiantes con la enseñanza universitaria”, realizado con alumnos de la Universidad de Oviedo en España, que la satisfacción del estudiante varía directamente con el éxito que obtienen en aquellas asignaturas propias de la carrera, no sucediendo así en las materias optativas, en las que se observa una relación inversa.
Montero, Villalobos y Valverde (2007) han realizado el estudio “Factores institucionales, pedagógicos, psicosociales y sociodemográficos asociados al rendimiento académico en la Universidad de Costa Rica: Un estudio multinivel”, para predecir las calificaciones finales de los cursos de carrera con 848 estudiantes de la Universidad de Costa Rica, utilizando como variables independientes un conjunto de factores en las dimensiones institucionales, sociodemográficas, psicosociales y pedagógicas. Han encontrado que el mejor predictor ha sido la calificación obtenida en el proceso de admisión, la cual combina las notas obtenidas en su educación secundaria y una prueba de habilidades de razonamiento. También resultaron explicativas otras dos variables: el puntaje obtenido en la prueba de inteligencia emocional y la metodología empleada por los docentes.
En el trabajo “College attendance and persistence among Hispanic women: An examination of some contributing factors”, efectuado con 1252 mujeres hispanoamericanas en Estados Unidos, Cardoza (1991), ha indagado los factores que se asocian a la asistencia al College y la persistencia en el estudio, encontrando que la aspiración educativa fue el predictor más importante. El rol socializador del sexo también ha sido un factor que explica sus patrones de comportamiento, siendo más persistentes las mujeres que demoraron el matrimonio y el tener hijos, comparadas con las que llevaban el rol femenino tradicional. Además, las mujeres hispanas con madres que asistieron al College, tuvieron mayores probabilidades de acceder por sí mismas a este tipo de educación.
Pascarella y Terenzini (1991), tras una revisión masiva de literatura sobre el desarrollo de los estudiantes de College en Estados Unidos, publican en su libro How College Affects Students: Findings and Insights form Twenty Years of Research y comentan que la mayoría de las instituciones se centran en procesar grandes cantidades de estudiantes en forma eficiente y no en maximizar su aprendizaje, ante lo cual sugieren un cambio en la administración: del actual, orientado a la toma de decisiones, por uno que se centre en el aprendizaje y produzca el desarrollo de los estudiantes.
Robles y Martínez (2007) comentan que en la educación de nivel bachillerato tecnológico en México, se dan índices muy altos de reprobación en la asignatura de Matemáticas, hecho que es de carácter multidimensional y multifactorial, ante lo cual sugieren al menos dos propuestas para remediar tal problema: (1) detectar a tiempo el problema de bajo aprovechamiento y actuar grupalmente en consecuencia y (2) implantar una cultura proactiva apoyados en la parte humana, sensible y comprometida de los buenos profesores.
En otro trabajo con alumnos de primer ingreso a la licenciatura en Psicología, Tejada y Arias (2003) comentan que la tutoría académica de los estudiantes es un factor que afecta su rendimiento escolar, pues facilita la adaptación del alumno a su ambiente escolar y el éxito en su implementación se ve afectado por el significado que los profesores y alumnos le atribuyan, ya que de esto depende el nivel de compromiso e involucramiento que tienen. Mediante redes semánticas, la ayuda, la orientación, el apoyo, el responsable, el maestro, la responsabilidad, la asesoría y la confianza resultaron ser definidoras centrales de la atribución asignada a la tutoría.
En una investigación con 160 alumnos del último semestre de la carrera de Contaduría Pública del campus Nogales de la Universidad Veracruzana, Arias y Flores (2005) encontraron que ni el sexo ni el promedio de calificaciones obtenido por los alumnos se relacionó con su satisfacción. No obstante, hubo diferencias significativas de las calificaciones respecto al sexo, obteniendo mejores notas las mujeres, con lo cual concluyen los autores que el sexo puede ser un factor que cuente en el desempeño académico.
Dentro de las diferencias que puede haber por género, algunos autores señalan que las mujeres obtienen mejores calificaciones que los hombres (Pascarella & Terenzini, 1983) y otros (Díaz de Cossío, Cerón & Matamoros, 1997) han encontrado que en México, el porcentaje de mujeres que egresan del nivel de educación superior, así como las que se titulan, es mayor que el de los varones.




Conclusiones



Las variables que han resultado significativas en su relación con el promedio que obtienen los estudiantes en el nivel superior han sido: el género del alumno, el promedio obtenido en nivel bachillerato y el deseo de seguir estudiando a nivel posgrado, lo cual parece concordar con la mayoría de los autores que estudian el tema.
Con esto se demuestra que los estudiantes que llevan una buena trayectoria de desempeño académico, la mantienen durante su estancia en el nivel profesional, y esto también se asocia al hecho de tener el deseo de seguir preparándose, lo que en esta era del conocimiento es una imperiosa necesidad.
Resulta de interés el descubrir que las mujeres tengan mejores promedios escolares que los hombres, lo cual puede dar lugar a futuras investigaciones para buscar las causas de este hallazgo.
También ha sido interesante encontrar que no hay asociación del rendimiento académico de los estudiantes con algunas variables que en principio se suponía que la tendrían, como ha sido el caso de la orientación vocacional que manifiestan haber recibido los alumnos, el nivel socioeconómico de sus padres, que corrobora que no por contar con mayores recursos económicos, se alcanza un mejor rendimiento académico.
Tampoco ha resultado significativa en su relación con el promedio de los estudiantes, la escolaridad de sus padres, lo cual confirma la frase “logra más quien quiere que quien puede”.
Finalmente, tampoco han sido significativas las variables relacionadas con la visión futura que han señalado los estudiantes, con la excepción ya comentada de estudiar un posgrado.
En este trabajo no se ha abordado el impacto sobre el desempeño académico de las técnicas de aprendizaje empleadas, ni el tiempo dedicado al estudio por parte de los alumnos, lo cual podría dar lugar a futuras investigaciones sobre esta temática.









Reflexiones




¿Sera posible conseguir mejorar el servicio en las universidades?
¿Por qué es tan importante el tema?
¿Qué polémica trae a la sociedad la dispersión académica de los estudiantes universitarios?
¿Sería útil desarrollar técnicas de pedagogías que ayuden a la mejoras del rendimiento académico?
¿Cuáles soluciones se promueve para aumentar el rendimiento académico?
¿Los países desarrollados tienen mayor eficiencia académica en sus estudiantes?
¿La inversión en los centros educativo tienen que ver con el rendimiento académico de los estudiantes universitarios?




















Referencias.




Dr. Juan Manuel Izar Landeta, Dra. Carmen Berenice Ynzunza Cortés y Mtro. Héctor López Gama Revista de Investigación Educativa (12 enero-junio, 2011) Instituto de Investigaciones en Educación, Universidad Veracruzana.
Arias, F. & Flores, M. A. (2005). La satisfacción de los estudiantes con su carrera y su relación con el promedio y el sexo. El caso de la carrera de Contaduría de la Universidad Veracruzana en Nogales, Veracruz. Hitos de Ciencias Económico Administrativas,  29(1), 9-14.
Cardoza, D. (1991). College attendance and persistence among Hispanic women: An examination of some contributing factors. Sex Roles, 24, 133-147.
Díaz de Cossío, R. (1998). Los desafíos de la educación superior Mexicana. Revista de la Educación Superior, 106(2), 5-12.
Díaz de Cossío, R., Cerón, A. & Matamoros, L. (1997). El desperdicio de profesionales. Este País, 78, 1-14.
Dickinson, D. & O´Connell, D. (1990). Effect of quality and quantity of study on student grades. Journal of Educational Research, 83, 227-231.
Durón, T. L. & Oropeza, T. R. (1999). Actividades de estudio: análisis predictivo a partir de la interacción familiar y escolar de estudiantes de nivel superior. Documento de trabajo, Facultad de Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México.
Fernández, J. E., Fernández, S., Álvarez, A. & Martínez, P. (2007). Éxito Académico y Satisfacción de los Estudiantes con la Enseñanza Universitaria. RELIEVE, 13(2), 203-214.




































PRACTICA FINAL 1.2

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO
Facultad de Ciencias
Escuela de Informática

Asignatura:

INF10103201415  introducción a la informática

Sección: 03

Profesor: José Binet


Proyecto Final #4
Grupo1. El Currículo por Competencias en la Educación Superior

Sustentantes:

Ydsell Bonilla…………………….100252483 Ydsellbonilla@gmail.com

Juan José De León……………….100302031  Juanjosedeleon77@gmail.com
Andreina Valdez Trinidad…………1001900163 Valdezandreina0@gmail.com 
Joan Rosso ………………………...100283397  Joanrosso95@gmail.com
José Luís Quezada…………………100205570 Joseluisquezada894@gmail.com
José Miguel Solís…………………...100294296 100josemiguel@gmail.com
Maria M. Montero …………………...100272023 monteromaria403@gmail.com
Leidy Dicent…………………………100111136 dicentleidy@gmail.com
Wellington Paulino…………………. 100018784 Wellingtonpaulino02@gmail.com










Tabla de Contenido.



Definiciones…………………………………………………………….Pág. 3

Antecedentes históricos del currículum de competencias……………...Pág. 4-5
    • La discusión teórica.
    • La dimensión práctica.

Universalización del currículum de competencias………………………..Pág. 6-7

Impacto económico, social y cultural del currículum de competencias…..Pág. 8

Obsolescencia de la concepción clásica del profesional………………….Pág. 9-10

Elcarácter técnico del Currículum de Competencias y
 nuestra realidad académica………………………………………………..Pág. 11

Rol de la investigación en la formulación y desarrollo
del currículum de competencias…………………………………………Pág. 12

Cnnclusión……………………………………………………………….Pág. 13

Referencias……………………………………………………………...Pág. 14















       DEFINICIONES.

         RENDIMIENTO: La idea de rendimiento se refiere a la proporcion que surje entre los medios empleados para obtener algo y el resultado que se consigue. EL beneficio o el prvecho que brinda algo o alguien tambien conose como rendimiento.
                                                                                                                                   
         ACADÉMICO.El término académico proviene del griego akademia (el lugar ubicado en las afueras de Atenas donde Platón se reunía a estudiar) y es aquel que es utilizado para denominar no sólo a individuos sino también a entidades, objetos o proyectos que se relacionan con niveles superiores de educación.
                                             
          COMPETITIVIDAD: La competitividad es la capacidad que tiene una empresa o país de obtener rentabilidad en el mercado en relación a sus competidores. La competitividad depende de la relación entre el valor y la cantidad del producto   ofrecido y los insumos necesarios para obtenerlo(productividad), y la productividad de los otros oferentes del mercado.


     CURRICULUM: El término currículo (en ocasiones también currículum) se refiere al conjunto de objetivos, contenidos, criterios metodológicos y técnicas de evaluación que orientan la actividad académica (enseñanza y aprendizaje) ¿cómo enseñar?, ¿cuándo enseñar? y ¿qué, cómo y cuándo evaluar? El currículo permite planificar las actividades académicas de forma general, ya que lo específico viene determinado por los planes y programas de estudio (que no son lo mismo que el currículo). Mediante la construcción curricular la institución plasma su concepción de educación.

















Antecedentes históricos del currículum de competencias
La discusión teórica:

Bajo esta óptica, el soporte inicial del Currículum de Competencias probablemente tenga mucho que ver con la fuerte discusión que se produjera en los últimos años del siglo XIX entre los pedagogos norteamericanos, a propósito de las influencias del formalismo herbartiano en el carácter abstracto, especulativo, academicista y literario adquirido por las finalidades de la educación de ese país. Un primer avance de superación del problema pueden considerarse en las ideas planteadas por William Chandler Bagley sobre el fin de la Eficiencia Social. Dice: “Un individuo socialmente eficiente es aquel que, primero es capaz de levantar su propio peso; segundo el que junto con hacerlo, no interfiere para que otros puedan hacerlo; tercero que además ayuda a otros para que lo hagan”.

Desde luego que el señalado concepto no resultaba del todo cómodo para quienes, en las dos primeras décadas del siglo XX, exigían mayor rigor, cientificidad y objetividad conceptual a las definiciones sobre las finalidades propias de una educación renovada. Entre estos críticos, John Franklin Bobbit asume la idea de la Eficiencia Social pero descalifica su contenido por considerarlo demasiado abstracto y general. La vida humana no trascurre en forma general, señala; transcurre a través de sucesivas experiencias,de acontecimientos específicos y puntuales, que al coordinarse unos con otros le van  dando sentido al vivir concreto. Si la instrucción pretende preparar a los individuos para la vida, debiera entonces desarrollar las actitudes y competencias específicas que son demandadas por la variedad de experiencias que son propias de un vivir concreto. Las tareas mediante las cuales se realiza un empleo y desempeña un oficio constituyen una buena muestra de que es posible distinguir, seleccionar estas habilidades, conocimientos y actitudes que la formación debiera proveer al individuo. Cuál sea el número de estas competencias no es lo más importante; lo importante es que los objetivos educacionales las recojan y se conviertan en referencias precisas para la acción que debe realizar el profesor. (Luego de catalogar miles de estas competencias, Bobbit las agrupó en 10
categorías).

Por los mismos años, Werrtt Wallace Charters desarrolla una postura equivalente a la de John Franklin Bobbit, argumentando que el método que permite determinar aquello que debe enseñarse, es el método de análisis de las capacidades para desempeñar un empleo o una tarea cualquiera (por ejemplo, el análisis de las operaciones necesarias para manejar una determinada máquina). El análisis debiera culminar en una definición graduada y seriada de Unidades de Trabajo (o de “tareas”, diríamos hoy). Frente a la crítica que pedagogos de la educación progresista –como Dewey, Kilpatrick y otros– formulan a W.W. Charters, debido al carácter excesivamente pragmático, utilitario y puntual que aduce para los objetivos de enseñanza, éste va a plantear que, además de las tareas ocupacionales, el análisis podría alcanzar hasta algunos ideales que debiera tener el trabajador. Por ejemplo, los secretarios debieran tener amabilidad tanto para responder como para preguntar, criterio para resolver solicitudes de entrevistas y otros por el estilo.

La dimensión práctica:
Las primeras preocupaciones por desarrollar competencias en los escolares se advierten en EEUU a fines del siglo XIX, al instalarse cursos de trabajos manuales en madera; actividad algo resistida y que fue incorporada a la enseñanza por aquí y por allá sin una organización formal y programa específico que ordenara su ejecución. Si bien la difusión de los nuevos conceptos curriculares tenía consecuencias en las transformaciones que experimentaba la enseñanza elemental y vocacional escolarizada,no lograban ellos proyectarse mayormente en el ámbito universitario. Sin embargo, en 1906 ocurrirá un cambio fundamental. Veamos; sus estudios de ingeniería y la experiencia ganada en un taller de arquitectura, llevaron al profesor Herman Schneider a denunciar las incongruencias existentes entre las enseñanzas profesionalizantes,teóricas y librescas de los colleges y universidades y las tareas que en la vida real debíaejecutar un técnico o profesional. Sobre esta constatación pudo, el año 1906, luego de vencer muchas incomprensiones y prejuicios, hacer realidad en la Universidad de Cincinnatti-Ohio el primer curso de un “Plan Cooperativo Universidad-Empresa”,que funcionaría como “alternativa” del plan de profesionalización regular sustentada en asignaturas teóricas habituales de Ingeniería Mecánica, Eléctrica y Química. El Plan de Schneider, elaborado con el concurso de empresarios y trabajadores, contó inicialmente con la cooperación de 15 industrias cuyos talleres se utilizaban en las horas llamadas “práctica de aplicación”. En 1906, la relación entre los inscritos en el Plan Cooperativo y los del plan regular fue de 27 versus 107 alumnos en favor de este último; en 1909, la relación se había invertido y sería 123 versus 62 a favor del Plan Cooperativo; en 1917, la relación fue aún más radical, 473 alumnos versus 27 inscritos en cursos teóricos. Hacia 1930, los postulantes del Plan Cooperativo Cincinnatti superaban los 10.000 jóvenes,de los cuales eran admitidos solo unos 400, debido a los problemas suscitados por las prácticas en talleres reales de fábricas e industrias. El sistema cooperativo de Schneider, sustentado en la formación de competencias laborales, se extendió rápidamente hacia High School y Universidades de todo el país,siendo incluso adoptado por el Instituto Tecnológico de Massachussets.




Universalización del currículum de competencias.

La inevitable tensión que dentro del Currículum de Competencias se producía entre los objetivos educativos de índole humanista versus los objetivos instrumentalistas (o, en otros términos, entre el academicismo latino y el pragmatismo anglosajón),constituyeron en Chile desde un primer momento un fértil campo de crítica al nuevo sistema. El énfasis que se ponía en las competencias “duras” y la adecuación de las mismas al instrumental tecnológico del sector empresarial, de partida no presagiaban posibilidades de movilización horizontal y menos vertical del futuro trabajador. Por
el contrario, facilitaba críticas y resistencias, las cuales no era difícil sustentarlas en un mundo como el de los años 90 del siglo pasado, cuando no se patentizaban en nuestras percepciones, inteligencia y experiencias, hechos y procesos que al poco andar tendrían un impacto formidable en los conceptos, orientaciones, tendencias y metodologías de enseñanza de todos los niveles. Los procesos históricos y culturales estaban configurando, en efecto, un nuevo escenario para la educación. Escenario, en donde actualmente no se puede prescindir o no considerar, por ejemplo:

La Internet y las redes de información y comunicación de diferentes alcances.

Las tendencias de globalización económica, planetarización cultural y de internacionalización de las universidades y en general de la Educación Superior.

La creación de un espacio nacional e internacional de carácter virtual, y la incorporación de las TICS en la organización y forma de enseñanza.

La robotización e informatización de los procesos productivos con el consiguiente impacto en la organización y ejecución del trabajo, la movilidad ocupacional y las posibilidades de empleabilidad.

La obsolescencia rápida de las competencias profesionales y la declinación de la estabilidad incorporada en el concepto tradicional de “profesional” y de “carrera profesional”.

El reconocimiento (de sesgo democrático) de la participación obligada que cabe a los “nuevos actores” en el diseño y validación de los planes de capacitación y de formación profesional: a los académicos se añaden hoy, colegios profesionales,organizaciones empresariales, servicios de producción privada y pública,organismos de ex alumnos, etc.

Los tratados de libre comercio entre Chile y la Comunidad Europea, EEUU, México, China, etc., que al facilitar la transferencia de bienes y servicios profesionales entre los países, obligan a acreditar calidad mediante estándares y normas internacionales (norma ISO 1800, por ejemplo).
La reformulación de alcances universales del concepto clásico de “competencias laborales” y añadiendo a las llamadas “duras” u operacionales, otras “blandas”de tanto o igual valor que las otras en la organización del trabajo de estructura compleja: actitudes, inclinaciones y disposición de interacción personales, trabajo en equipo, de responsabilidad, de compromiso institucional, de emprendimiento,de autoestudio, de ética laboral, entre otras.

La introducción y exigencias de cumplimiento de criterios y estándares oficiales para validar planes de capacitación, de formación profesional y de aperturas de trayectorias. Ejemplo: carreras técnicas de nivel medio; reglamentos de régimen modular de competencias para Centros de Formación Técnica; puesta en marcha del Sistema Nacional de Aseguramiento de Calidad de la Educación Superior que establece, por ejemplo, que las agencias acreditadoras otorgarán garantía de
calidad de las carreras y programas, “en función de los propósitos declarados por la institución que las imparte y los estándares nacionales e internacionales de cada profesión y disciplina”, etc.























Impacto económico, social y cultural del currículum de competencias.

•Tanto por razones de responsabilidad pública como por exigencias de la creciente competitividad a que se ven enfrentadas hoy las instituciones de la Educación Superior, la necesidad de vincular de manera más relevante y pertinente sus estudios y carreras con el mercado del empleo y el desarrollo nacional, se ha ido convirtiendo más y más en un motivo central de preocupaciones académicas.Prácticamente sin excepción, los nuevos diseños curriculares de la enseñanza superior, se llevan a efecto de acuerdo con los principios y criterios del llamado “Currículo Basado en Competencias”.

•Bajo esta óptica, la internacionalización del modelo y las posibilidades que él ofrece al flujo de estudiantes y profesionales de un país a otro, y la validación de títulos y grados según criterios internacionalmente reconocidos y concordados,explican la importancia que se le asigna actualmente a éste como una de las claves del mejoramiento de la calidad de la enseñanza superior.

•La globalización y los tratados de libre comercio acentuarán cada vez más la movilización internacional de estudiantes, profesionales y trabajadores en general, con el consiguiente impacto que esto tendrá en los mercados de empleo local. La necesidad de disponer de criterios internacionales para que los Estados y empresarios puedan otorgar un reconocimiento fiable, veraz y rápido de las competencias que portan los trabajadores y estudiantes que se movilizan, dependerá en grado sumo, de las formas con que cada país ha creado sistemas internos de formación, acreditación y certificación de las competencias laborales.

•Por otra parte, el deber de conectar la garantía de calidad con “estándares nacionales internacionales”, obliga a pensar en el establecimiento previo de unos requisitos nacionales definidos con el concurso de académicos, profesionales en ejercicio, gremios, empresarios del sector privado, especialistas del sector público, etc. Estos estándares obrarían como obligados referentes de las carreras impartidas por toda institución profesionalizadora movilizada por propósitos de excelencia acreditable. No obstante, igualmente implica de modo indirecto relevar el sistema nacional de competencias, toda vez que lo habitual es que dichos estándares se formulen teniendo en perspectiva los productos terminales de las carreras o programas y, por lo mismo, tiendan a formularse desde el punto de vista de los perfiles profesionales y las competencias genéricas de desempeño correspondientes.


Obsolescencia de la concepción clásica del profesional.

•          La rápida obsolescencia de los conocimientos que sirven de apoyo a las carreras profesionales junto con la renovación constante del espectro de las profesiones y los cambios diarios de las tecnologías y formas de producción económica,han desacreditado por completo la tradición de formar jóvenes en función de perfiles profesiográficos cerrados y estables. “Los estudios estiman que al cabo de una década el trabajador formado en el estilo clásico, no estaría en condiciones para responder satisfactoriamente las exigencias de desempeño laboral que le impondrá su especialidad laboral”. Más aún, se considera en EEUU por ejemplo,que en la Sociedad del Conocimiento, un joven graduado se deberá enfrentar con el reentrenamiento por lo menos cada 3 o 5 años. Esto significa que deberá cumplir más de 10 ciclos completos de recalificación y reentrenamiento durante una vida activa que, según los índices demográficos, tenderá a extenderse.

•          Las críticas que plantea el sector laboral a los esquemas y conceptos con que los sistemas de formación universitaria preparan al trabajador, son cada vez más agudas y pertinentes. La formación profesional en nuestro país no sólo sería demasiado extensa; también carecería de aptitudes para desarrollar en futuros profesionales “competencias operativas” adecuadas al estado en que se encuentra la organización del trabajo en cualquiera de los ámbitos de la producción.
Existe hoy conciencia de que los estudios están concebidos en función de los conocimientos que se presume debiera el futuro profesional poseer, y no en las competencias, habilidades y destrezas que debiera adquirir para desempeñarse de manera eficaz y eficiente en un área determinada. En este sentido, los resultados de investigaciones y encuestas realizadas sobre estas inadecuaciones son
importantes.

•          Dentro de este marco de ideas se piensa, que tal como ocurre en países desarrollados, los títulos no se obtendrían de una vez y para toda la vida. Por el contrario, el graduado debiera demostrar periódicamente ante comisiones ajenas a la institución que lo formó, que ha desarrollado nuevas competencias que lo habilitan para el estado en que se encuentra el ejercicio profesional. Una cosa es el título o cartón, y otra es la habilitación o reconocimiento de disponer efectivamente de las competencias de desempeño requerido por el estado en que se encuentra el sistema productivo. (Estimaciones indican que la revalidación de títulos debiera efectuarse cuando más, cada siete años).

•          El dinamismo de las transformaciones tecnológicas, las repercusiones de éstas en las nuevas direcciones de los procesos productivos, la cambiante plasticidad de la estructura del empleo y los retos de la profesionalización continua, plantean la necesidad de coordinar lógica y funcionalmente las competencias de salida de un nivel con las entradas del nivel siguiente conformando así una trayectoria de profesionalización continua. Las “trayectorias” de los diferentes tipos de profesionalización (línea carrera) vertebrarían en un orden de complejidad cada vez más avanzada las competencias “terminales” de cada una de las estaciones o niveles en que cabe desagregar trayectoria total, sin descuidar en cada caso la coordinación de los terminales con las respectivas instancias operacionales de una estructura compleja del empleo calificado.


•          De acuerdo con lo anterior, el concepto clásico de profesión debe ser sustituido por el concepto más plástico, dinámico y pertinente de “profesionalización continua”, concepto éste asociado con el principio de la educación permanente y el autoaprendizaje. Cabe destacar que muchos analistas del empleo, coinciden en señalar que de acuerdo con las tendencias que afectan la estructura del empleo y el desempeño laboral, se estaría en el ocaso de las carreras profesionales
como consecuencias inevitables del surgimiento de las economías digitales, y de la fragilidad de las estructuras del empleo. En consecuencia, si el profesional carece de capacidad de autoaprendizaje o de iniciativa para recrear y reconvertir continuamente sus competencias o habilidades laborales en la dirección requerida por los cambios que van ocurriendo en los sistemas de producción y empleo, no sólo estaría condenado a la cesantía; en lo principal, el título obtenido perdería todo valor. De aquí la tendencia de formar al profesional como integrante de una “familia ocupacional” a objeto de abrir posibilidades para insertarse en una variedad de puestos de trabajo de una misma categoría. Estas posibilidades se acrecientan cuando la formación se esfuerza por proveerlo además de una gran “sintonía fina” que le ayude de modo rápido a adecuar sus competencias al tipo de labor exigida en el punto de inserción en la estructura productiva. Con este tipo de disposiciones y actitudes el trabajador lograría mantener un control proactivo sobre su desarrollo profesional, y sobre las posibilidades que a la “empleabilidad” ofrecen los nuevos escenarios que van diseñando el piso móvil de los procedimientos de la producción y la organización del trabajo.

•          Por otra parte la organización robotizada del trabajo y la resolución de los problemas del mismo mediante los ingenios computarizados y cibernéticos, tienden tanto a disminuir el número de trabajadores que se desempeñan en la primera línea de operación, como a ampliar el índice de quienes se ocupan en tareas técnicas de administración, gerencia, control de calidad, etc. No extraña pues, la insistencia con que el sector productivo demanda del trabajador la posesión de competencias blandas o transversales tales como el trabajo en equipo, iniciativa, resolución de problemas, enseñanza a otros, tomar decisiones, razonar y usar la imaginación, autocontrol, responsabilidad, emprendimiento, etc





El carácter técnico del Currículum de Competencias y nuestra realidad académica.

El currículum de competencias es en lo esencial, como se sabe, un régimen de
estudio de carácter flexible, modular y recurrente.

Flexible en tanto ofrece a los individuos una serie de opciones de entrada y salida en la línea de una carrera profesional, o en una trayectoria de niveles progresivos de profesionalización (Ejemplos: de la enseñanza media a la enseñanza universitaria, de los grados a los post grados, etc...); también flexible en cuanto a posibilidad que tiene un alumno para determinar en algún grado, el orden en que cursará módulos de competencia y, especialmente, para elegir entre estructuras de estudios de valor equivalente entre sí.
Modular en el sentido de que las asignaturas tradicionales son sustituidas por módulos de diferente valor de créditos, pero que como objetivos apuntan a desarrollar tanto estructuras orgánicas de competencias académicas para operacionalizar y objetivar el conocimiento y saber académico frente a un reactivo externo, como igualmente competencias de desempeño práctico que especifican acciones para elaborar o construir una cosa, para producir o dinamizar un sistema técnico o tecnológico, o para aplicar correctamente una norma o procedimiento, o para manejar instrumentos, etc
•Recurrente: En el sentido de que una unidad de aprendizaje ya cursada es autosuficiente y por tanto posee un valor en sí, diferente de otras unidades. Pero, para efectos de acreditar competencias dentro de un sistema amplio o trayectoria de carrera profesional, puede ser oficialmente tomada en cuenta, se reconoce el título o diploma que tiene y sirve como ingrediente del plan conducente a un
título o diploma de una carrera.








Rol de la investigación en la formulación y desarrollo del currículum de competencias.

Parece innecesario decir que dicho rol es de primera importancia. En efecto, la pertinencia, eficacia; y configuración epistémica y técnica de los planes, programas y proyectos del Currículum de Competencias, dependen decisivamente de la información continua que debe proveer la investigación. Por ejemplo:
•          Investigación necesaria para fundar y reajustar carreras, para establecer perfiles
de competencia y para determinar la modularización del plan de
estudio.
•          Al respecto, considerar por ejemplo que en el tiempo de egreso del nuevo
profesional se daría un desfase de a lo menos cuatro años en relación con los
desarrollos experimentados por la estructura del empleo, las demandas sociales
de nuevos profesionales, las tecnologías de producción y admini
stración, etc.
•          Investigación para testear las tendencias que se dejan sentir en las diferentes áreas
de la economía nacional vinculadas con carreras y ofertas de perfeccionamiento
y re-calificación laboral.
•          Investigación para apreciar y ponderar las oscilaciones de la empleabilidad, las
dinámicas de la estructura del empleo en el doble sentido horiz
ontal y vertical.
•          Investigación para obtener y estructurar de manera continua información
procedente de servicios públicos y privados, de actores económicos y sociales,
respecto de tecnologías en uso, salarios, y competencias duras y blandas del
ejercicio profesional.
•          Investigación sobre cambios en la legislación y normas de acreditación de
carreras, y de mayores exigencias de los estándares nacionales e internacionales
de servicios profesionales específicos.
•          Investigación tanto para evaluar impacto económico, social y cultural de las
diferentes especialidades profesionales, como para una incorporación activa en
redes sociales y clusters profesionales.
•          Investigación para formular proyectos experimentales destinados a evaluar
beneficios y dificultades que ofrecen diferentes modelos de evaluación de logro
de competencias.
•          Investigación en Modo 2 (en lo posible) para obtener indicadores que permitan
corregir e insuflar eficacia y dinamismo en los modelos curriculares en aplicación.
Conclusión.

Hablar hoy en día de la formación de profesionales de nivel medio, es un tema de grandes discusiones en los foros educacionales. El mundo está en permanente cambio. El avance de la sociedad, motivado por la acelerada evolución de la ciencia y la tecnología, el uso de las tecnologías de la informática y las comunicaciones, las investigaciones biotecnológicas, el desarrollo de la genética, la electrónica y la ciencia de los nuevos materiales, exige de una Educación nueva donde el individuo adquiera las nociones básicas para poder enfrentar los cambios en el mundo del trabajo y en la vida.

La misión de la Educación Técnica y Profesional de formar trabajadores aptos para un mundo laboral en continuo cambio, donde se requiere periódicamente reciclar, reconvertir o actualizar las habilidades profesionales que demanda el desarrollo económico y social del país; hoy es más viable que nunca en el escenario de la Batalla de Ideas y de los diferentes programas de la Revolución que garantizan su prosperidad y plena igualdad de posibilidades para todos los jóvenes.

El desarrollo curricular por competencias no da a conocer los diferentes significados y manifestaciones que puede tener el término de competencias. La cantidad de significados que se le da hace que se caracterice por ser un término polisémico. Puede ser visto como una capacidad de competir, confrontar o de ser competentes en determinadas situaciones, Cada uno de estos paradigmas demuestra que las competencias se pueden asociar a diversos contextos o situaciones que son parte de la formación de los individuos.

La competencia laboral es el conjunto de capacidades complejas que integra diversos saberes (conocimientos, habilidades, destrezas, estrategias, valores y actitudes), que permiten manejar y transformar recursos, interactuar con eficacia en el entorno, resolver problemas en situaciones reales y obtener resultados esperados. Asimismo, enfrentar con éxito tareas no previstas o novedosas, en circunstancias inciertas. La competencia sólo se hace evidente en su aplicación práctica en un contexto laboral concreto, haciendo posible una actuación pertinente,autónoma, reflexiva, creativa, ética y eficaz.

Las capacidades, que permiten un desempeño competente, están siempre en perfeccionamiento y pueden ser adquiridas a través de la formación profesional, la experiencia laboral y la vida cotidiana es por eso que a las competencias se le pueden dar diferentes usos, se utiliza como una autoridad que es el poder que se puede generar en algún mando, visto de la manera como una capacitación ya que se demostrara en que grado esta preparado la persona para desarrollar actividades, a la que se refiere a la función laboral refiriéndose a las responsabilidades.
Referencias.

CHANDLER Bagley, William. The Educative Process. 1905.

CORVALÁN, Oscar. Revista Relaciones del Trabajo de la Asociación Chilena de
                      Relaciones Industriales. Año 4. Nº 11: 1992,
                     Ver en <http://www.riic.unam.mx/01/02_Biblio/doc/Competencias_Chile.pdf>    
                     [Consultada: 9-07-2014].

ESPACIO EUROPEO Educación Superior. Declaración de Bolonia, 1999. Disponible
                 en: <http://www.eees.es/pdf/Bolonia_ES.pdf> [Consultada: 09-07-2014].

OTEÍZA, Fidel. Una alternativa para el desarrollo curricular de la EMTP. Santiago,
                CIDE, 1991.

SISTEMA de Certificación de Competencias Laborales y Calidad de la Capacitación,
                   desarrollado por la Fundación Chile (FDI – CORFO/BID – FOMIN) en 1999.

TESE. Tuning Educational Structure in Europe. En: <http://tuning.unideusto.org/
            tuningeu/> [Consultada: 09-07-2014]





















PRACTICA FINAL 1.1

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO
Facultad de Ciencias
Escuela de Informática

Proyecto Final #6
La Universidad en la Computación en Nube


Asignatura:
INF10103201415  introducción a la informática

Sección: 03

Profesor: José Binet

Sustentantes:

·         Jorge Taveras  jorgetaveras29@gmail.com
·         Ramon Millares  ramonmillaresv@gmail.com
·         Yonneidy Ramirez yonneidyramirez@gmail.com
·         Elizabeth Septimo septimoelizabeth@gmail.com
·         Willdchard Almanzar WilldchardAlmanzar@gmail.com
·         Alexandra Contreras  alexandracontreraspuigbo@gmail.com
·         Karen Mendez karenmendez0906@gmail.com
·         Juan Feliz juanfelizmontero@gmail.com
·         Ezequiel De los Santos ezequieldd23@gmail.com
·         Fidel Ferrer fidelferrer94@gmail.com
·         Charles Yvel Charlesyvel10@gmail.com
·         Thalia De Leon  ThaliaDeLeon2409@gmail.com
·         St Vil Guerlemson GuerlemsonStvil@gmail.com







Tabla de Contenidos



Introduccion ………………………………………………………………...Pag3
Definiciones …………………………………………………………..…… Pag 4
Objetivos…………………………………………………………………….Pag.5
Antecedentes…………………………………………………………..…...Pag.6-7
Manifiesto……………………………………………………………..……..Pag.8
Estructura……………………………………………………………..…….Pag9-10
Ventajas……………………………………………………………...……...Pag.11 Desventajas………………………………………………………….……...Pag.11-12
Conclusion…………………………………………………………...……...Pag.13
Referencias………………………………………………………..………..Pag.14
Videos………………………………………………………………………..Pag.11
graficos……………………………………………………………...……….Pag.11






























Introducción
Hoy  En día son muchas las problemáticas que presenta en desarrollo del proceso de  aprendizaje  en las instituciones que se encargan de la  impartición del mismo a nivel mundial, quizás más en unos país que  en otros. Los problemas  de economía a nivel mundial han sido uno  de las  razones para que los gobiernos hoy en día  no se enfoquen en el desarrollo del aprendizaje y lo pasen a un segundo, quizás a un  tercero  o un último plano. Dejando de pensar en la calidad, y la mejora de la enseñanza y aprendizaje y en los resultados que el mismo podría dejar como es  un mejor rendimiento escolar. Para  velar por este desarrollo e  innovación de el proceso y el aprendizaje  se creo  la comunidad  de aprendizaje. En este trabajo estaremos aclarando  las siguientes cuestiones ¿Qué es la Comunidad de aprendiza? ¿De dónde surge?  ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas?



















Definicion
Las Comunidades Profesionales de Aprendizaje son una nueva forma para reconfigurar
las escuelas, en las que el trabajo colectivo y la colaboración entre los docentes son la clave
para la mejora de la práctica educativa. Para ello se requiere un cambio de cultura, en un
proceso lento y costoso en trabajo y esfuerzo. Esta nueva forma de trabajar juntos supone el
rediseño, reflexión crítica y constructiva de la práctica educativa, en una progresiva puesta en
práctica. A lo largo de este artículo analizamos y describimos los instrumentos ideados hasta
ahora, que conozcamos, que pueden ser de gran ayuda para evaluar el grado de
implementación de una Comunidad Profesional de Aprendizaje.
 Entre los instrumentos destacamos el de Hord (1996), creado a partir de los cinco
atributos críticos de una Comunidad Profesional de Aprendizaje que permite determinar, según
grados de desarrollo, la madurez del personal como una comunidad de aprendizaje.
 Por otro lado, se describe y analiza el instrumento propuesto por Olivier, Hipp y
Huffman (2003), diseñado a partir de las dimensiones de Shirley Hord (1997), que permite
evaluar las percepciones de la comunidad educativa y que ha sido de utilidad para educadores
e investigadores para determinar el grado de desarrollo y fuerza de las prácticas dentro de
cada dimensión.
Viendo desde diferentes angulos:
1-Desde una visión centrada en los profesores: la CPA puede definirse como un grupo de personas
compartiendo e interrogándose críticamente sobre su práctica de modo continuo, reflexivo,
colaborativo, inclusivo y orientado hacia el aprendizaje de los alumnos (Mitchell y Sackney, 2000;
Stoll, Bolam et al., 2006).
2- Desde una visión centrada en la escuela: según Pankake y Moller (2002) una CPA es una escuela
comprometida con el desarrollo de una cultura de aprendizaje colectivo y creativo, caracterizada
por unos valores y una visión en común, signada por un liderazgo distribuido y por normas de
trabajo colaborativas que fomentan la indagación sobre la práctica en condiciones organizativas
que facilitan todos estos procesos.

3- Desde una visión de comunidad escolar más amplia: Hargreaves (2008) entiende que las CPA son una estrategia organizativa muy poderosa que alienta y empodera a los profesores y a otros
miembros de la comunidad a aprender y a trabajar de manera conjunta para mejorar la calidad
de vida de todos los participantes. En esta línea, las CPA son también una forma de vida en la
que prevalece la preocupación por el desarrollo integral del alumnado pero también por el
bienestar de todos los miembros de una comunidad. Por ello destaca que las CPA deben ser
comunidades inclusivas, que sepan dar respuesta a la diversidad que traen los alumnos,
comprometidas con los ideales de la justicia social, y obligando al gobierno y a sus burocracias a
que también se hagan responsables de esta misión.







Objetivos:
El propósito principal es aprender colectivamente para mejorar la propia práctica
educativa, en las organizaciones en que trabajan, con el propósito de incidir en los
aprendizajes de los estudiantes. En este sentido Escudero (2011:133) sugiere que “ir
potenciando una cultura (concepciones, valores y normas, modos de hacer las cosas) y una
política interna (influencias, poder, derechos y deberes, exigencias) como elementos
importantes de y para la colaboración dentro de los centros, con los tiempos necesarios y los
temas pertinentes a indagar reflexionar y decidir, disponiendo los apoyos convenientes y
también la rendición de cuentas sobre lo que se hace y se logra”.



























Antecedentes
La reacción a los procesos de cambio de carácter fundamentalmente curricular impulsados desde las Administraciones con un enfoque "de abajo a arriba" propio de los años 60, en el que los docentes jugaban un papel de consumidores pasivos, de meros aplicadores de propuestas externas, generó en la  década de los 70 el nacimiento del Movimiento de Mejora de la Escuela (Murillo, 2002, 2003). En esos momentos se generalizó la idea de que el centro debe erigirse en el eje del cambio, en tanto se comprobó que las transformaciones impuestas no garantizaban una mejora significativa de los centros y, por  consiguiente, de los resultados de aprendizaje (Fullan, 1982).
 Así, frente al modelo IDDA (Investigación-Desarrollo-Difusión Adopción) propio de la década de los 60, los procesos de cambio educativo avanzaron hacia una nueva perspectiva. El modelo sucesor podría definirse de la siguiente manera: Iniciación , Implantación ,Continuación ,Productos (Murillo, 2005). De esta forma, el primer paso consistía en iniciar algún tipo de cambio por parte del centro o la adopción de una iniciativa externa al mismo. Posteriormente, la implantación refería al proceso de aplicación de la innovación o innovaciones dentro del centro. La fase de continuación incluía la institucionalización del cambio una vez generado este impulso inicial, proceso que pretendía sostener y solidificar los resultados en el centro. Las flechas de doble sentido -propias de este modelo- sugieren que el proceso no es completamente lineal, y que las fases más importantes son las situadas en la zona central: la implantación y la continuación.

Hay que destacar que una de las lecciones aprendidas más importantes, de esa primera etapa del Movimiento de Mejora de la Escuela, fue la importancia otorgada a la necesidad por establecer una formación más amplia y más adecuada para el profesorado. Sin embargo, a pesar de los avances conseguidos, los procesos de cambio no llegaban a ser tampoco completamente exitosos en estos casos. Resultaba relativamente "fácil" que un centro mejorara el rendimiento de los estudiantes si, por ejemplo, se le dedicaba mayor atención o más recursos a dicha escuela, o si se destinaban más profesionales a la tarea asignada. El problema era que cuando la atención o los recursos disminuían se hacía habitual que los centros volvieran a su situación de partida o incluso que empeoraran. De ahí que en la década de los 90, el foco de atención estuvo dirigido a los esfuerzos de cambio. Si antes se buscaba que los centros mejoraran, en esta fase se procuró centrar la atención en que los centros tuviesen la suficiente capacidad para sostener el cambio. A esta segunda época se le llamó la fase de “la gestión del cambio” (Hopkins y Lagerweij, 1997) o “la capacidad para el cambio” (Fullan, 1998). Según Hopkins y Lagerweij (1997), esta etapa se caracterizó, por un lado, por una mayor colaboración entre investigadores y prácticos, de tal forma que lograran integrar sus estrategias y sus conocimientos de la realidad de manera pragmática, sistemática y racional. Y, por otro, en la existencia de unas nuevas políticas educativas en diferentes países tendentes a dotar de mayor autonomía a los centros para que éstos pudieran asumir sus propias decisiones.
 En esta fase se enmarcaron muchos de los programas de mejora de la escuela más exitosos y que más influencia han tenido en el desarrollo de este movimiento. Entre ellos se encuentran el Halton Project (Stoll y Fink, 1992) en Canadá, el Accelerated Schools Project (Levin, 1993), las iniciativas enmarcadas en la línea de Reestructuración escolar (Elmore, 1990) en Estados Unidos, el famoso proyecto Improving the Quality of Education For All (IQEA) (Hopkins, Ainscow y West, 1994); así como el denominado Schools Make a Difference (Myers, 1996); y el proyecto Success for All (Slavin y Madden, 2001). Todos y cada uno de estos programas nos han legado una serie de lecciones a tener en cuenta para iniciar un proceso de cambio exitoso en los centros educativos.
Centrados en el tema del aprendizaje del profesorado, la principal lección obtenida consistió en entender que la escuela no mejorará si los profesores no evolucionan individual y colectivamente. Aunque los docentes realizan parte de su trabajo en solitario, si el centro en su conjunto pretende evolucionar deben existir muchas oportunidades de desarrollo del profesorado en el que los profesores aprendan juntos. De esta forma, el énfasis en la formación individual del profesorado evolucionó hacia un concepto de aprendizaje colectivo.
Por otra parte, en 1990 se publica un libro no orientado al mundo educativo pero que encuentra en la escuela su principal escenario para el desarrolo y que marca los siguientes años de la Mejora de la Escuela: la Quinta Disciplina de Peter Senge (1990). Con él se popularizó el prometedor concepto de "Organizaciones que aprenden"; ésta focalizó gran parte de la literatura sobre desarrollo organizativo en los últimos años de la década de los 90 y en los primeros del nuevo siglo (Argyris, 1992, Senge, Roberts, Ross, Smith y Kleiner, 1994; Bolívar, 2000). Como señala Bolívar (2008), la idea del aprendizaje organizativo se ha movido desde una concepción en la que una organización fomenta el aprendizaje continuo a una en la que éste se utiliza para la mejora y el cambio mismo. A su vez, se ha pasado de pensar a las relaciones como un modo de compartir el conocimiento, a comprender la importancia de fomentar estas relaciones por sí mismas a lo largo de toda la organización. Desde esta perspectiva, las instituciones aprenderán verdaderamente cuando otorguen más capacidad y mayores niveles de poder a los grupos y los individuos que los componen.

Por otro lado, en la última década del pasado siglo, se desarrollaron algunos importantes estudios sobre modelos de trabajo colaborativos entre los docentes (Little, 1990). Desde estos y otros planteamientos similares fue surgiendo paulatinamente la idea de “comunidad” como elemento discursivo y propuesta de trabajo en las escuelas, que apuntaba a combatir la alienación y a facilitar la tarea frente a las crecientes complejidades con las que se fueron enfrentando los profesores en su trabajo diario.










Manifiestos
Para que el trabajo colaborativo de los profesores no quede en un mero diálogo retórico, sino que los intercambios sean el núcleo del desarrollo profesional docente de modo que éstos incidan en el aprendizaje de los alumnos, se deben tener en cuenta algunos elementos cruciales a la hora de implementar estos espacios de aprendizaje colaborativo.
En esa dirección conviene rescatar un estudio en el que se examinaron los diálogos entre dos pequeños grupos de profesores de diferentes escuelas para determinar de qué manera y bajo qué condiciones estas conversaciones podían generar un aprendizaje profesional que fortaleciera la práctica de enseñanza y, a la vez, reforzara el sentido de comunidad  (Little y Horn, 2007). Las autoras encontraron que el proceso de aprendizaje se iniciaba cuando, primero, los profesores asumían que un problema podía clasificarse como algo “normal”, como una situación habitual dentro de la práctica. Una vez identificada la problemática, el aprendizaje se generaba a raíz de una serie de comentarios, reflexiones, interrogantes y consejos que permitían extenderse a algún aspecto del problema, lo cual derivaba en el desarrollo de principios más generales sobre la enseñanza. 
En otras palabras, Little y Horn (2007) sugieren que los diálogos colaborativos entre profesores deberían incluir intercambios que permitan identificar, elaborar y reconceptualizar los problemas surgidos desde la práctica. Esto significa que cuando se plantea un problema concreto sobre la práctica se deben formular una gran cantidad de preguntas para poder desentrañar la complejidad y la ambigüedad del caso a medida que se interpreta, se reflexiona y se explica dicho fenómeno. Los “buenos diálogos” son aquellos que se centran en relatos acerca de la experiencia cotidiana de los docentes y sus vicisitudes, de modo que la práctica de clase pueda transformarse en algo visible, compartido y público.
Asimismo, las conversaciones y los diálogos entre docentes deben centrarse en asegurar que los alumnos estén aprendiendo, es decir, que toda la comunicación y el intercambio entre los profesionales deben estar enfocados en los resultados de aprendizaje de los estudiantes.
Es por ello que los profesores deberían encontrar una manera de sistematizar sus intercambios para garantizar que sus conversaciones deriven en una mejora significativa de los resultados de aprendizaje de los alumnos. En esta línea, Hord y Hirsh (2008) rescatan una pauta de trabajo que permitiría maximizar la capacidad de aprendizaje colectivo del profesorado, organizando sus diálogos alrededor de distintas cuestiones y a través de una serie de etapas:
1.      Se identifican y definen las necesidades de aprendizaje de los estudiantes.
2.      Se especifican las prioridades de mejora a partir de los datos. Se seleccionan prácticas o programas específicos.
3.      Se establecen las necesidades de formación.
4.      Se define la formación profesional
5.      Se implementan las innovaciones
6.      Se evalúa el proceso de implementación y Se establecen nuevas necesidades de mejora.
A pesar de no existir una conceptualización única sobre el término y si bien es posible abordar este fenómeno desde diferentes perspectivas, existen ciertas cualidades que constituyen la esencia de este modelo. Para poder afirmar que una escuela es o contiene una Comunidad Profesional de Aprendizaje deben darse ciertas condiciones (Lieberman, 2000; Hord, 2004; Stoll et al., 2006; Stoll y Louis, 2007; Hord y Hirsch, 2008). Entre ellas vale la pena mencionar:
1.      Valores y visión compartida: toda la comunidad educativa debería consensuar en la visión de la escuela en su totalidad, de modo que las creencias y los objetivos de cada docente sean coherentes con los del centro, determinando objetivos comunes en beneficio de todos los alumnos. En definitiva, sin valores y metas compartidas no existe el sentido de “comunidad”.
2.      Liderazgo distribuido: en una CPA deben brindarse las oportunidades para que diferentes profesionales desarrollen su capacidad de liderazgo en distintas áreas, de modo que se incremente el profesionalismo del equipo docente y esto les permita hacer un mejor seguimiento de su propia tarea.
3.      Aprendizaje individual y colectivo: en toda CPA se debe especificar qué es lo que la comunidad necesita aprender y cómo debe aprenderlo para luego desarrollar ese aprendizaje dentro del centro o en el marco de alguna red de aprendizaje. Asimismo y tal como se verá posteriormente, las necesidades de aprendizaje del profesorado se establecen a partir de una evaluación de los resultados de aprendizaje del alumnado.
4.      Compartir la práctica profesional: en el marco de las CPA, la práctica docente deja de ser algo privado para convertirse en una cuestión de dominio público. Se pretende que por medio de observaciones, registros y devoluciones constantes entre los propios docentes, éstos consigan reflexionar sobre su práctica, garantizando así un aprendizaje profundamente pragmático y colaborativo.
5.      Confianza, respeto y apoyo mutuo: en una CPA se cuida que todos los miembros se sientan apoyados y respetados por el resto de la comunidad educativa. Es por ello que deben prevalecer sensaciones de confianza de modo que todos los participantes cuenten con la contención y la seguridad suficiente para comprometerse y estar activamente implicados en los procesos de mejora. Las diferencias individuales y la disensión son aceptadas dentro de una reflexión crítica que promueva el desarrollo del grupo, no existiendo en principio dicotomía entre individuo y colectividad.
6.      Apertura, redes y alianzas: para apoyar o fomentar la construcción de CPA en las escuelas, o bien para constituir una CPA que trascienda los límites del centro, se necesita establecer lazos y vínculos sólidos entre los miembros de la comunidad y también con el entorno. Las redes de aprendizaje se constituyen así en espacios para la generación de conocimiento, en tanto los profesores pueden adquirir nuevas ideas mediante el contacto con otros profesionales, promoviendo así el pensamiento innovador.
7.      La responsabilidad colectiva: uno de los distintivos tal vez más importantes de este modelo y que conforma su naturaleza más esencial radica en que los miembros de una CPA asumen unaresponsabilidad colectiva frente los aprendizajes de todos los estudiantes (Lieberman, 2000; Hord, 2004). Esta sensación de equipo tan sólida permite, por un lado, que los docentes se atrevan a tomar riesgos a la hora de innovar sin temor a sufrir represalias y, por el otro, los invita a buscar ayuda frente a problemáticas de trabajo determinadas, o bien a compartir los éxitos obtenidos en sus aulas de clase.
8.      Condiciones para la colaboración: en una CPA deben garantizarse ciertos elementos de orden físico o estructural de modo que se aseguren las condiciones espacio-temporales adecuadas para el trabajo colectivo en el centro. En esta dirección, deben proveerse recursos tales como materiales de trabajo, información, asesores externos u otros elementos requeridos, de modo que la comunidad educativa pueda “encontrarse” para desarrollar el aprendizaje colectivo.
























 Ventajas
los beneficios de las comunidades de aprendizaje son bien conocidos:
·1- El beneficio principal, es que parte del dialogo como pilar central del proceso.
Bien gestionado se puede lograr una mayor interacción y participación, y mejor
atención y relaciones profesor / alumno.
2· ­­La responsabilidad compartida, todos los miembros de la comunidad son
participes en el proceso de aprendizaje.
3· El conocimiento se entiende como dinámico, adquirirlo no supone ingerir una
lista de elementos a reproducir en un examen, sino construir una comprensión
propia de la materia.
4· Es un proceso activo y colaborativo. Esto ayuda a evitar la pasividad que
frecuentemente exhibe el alumnado en otros enfoques.

Otra ventaja añadida de este modelo es que la comunidad debe plantearse y revisar la
calidad y la evaluación en la educación: la aproximación de la comunidad de
Las comunidades de aprendizaje. Nicanor García Fernández. Pág. 5 de 10
aprendizaje a la comunidad, permite que los resultados se pueden evaluar en función
de la práctica real en esta comunidad y su continua evolución.

Con estas premisas, pensamos que se dan las condiciones para desarrollar
experiencias innovadoras que contemplen propuestas y modelos de enseñanza a
distancia en comunidades virtuales que suponen verdaderas experiencias avanzadas
de comunidades de aprendizaje colaborativo, participativo, abierto y democrático.


Desventajas
En el Proceso de construcción de las Comunidades de aprendizaje surgen diferentes
Dificultades
a) Falta de tiempo: hay que repensar el tiempo como inseparable de los procesos de
Cambio. El primer inconveniente es la falta de tiempo, pero hay que clarificar el tiempo para
Qué y el tiempo para quién. Toda iniciativa de cambio requiere personas que dediquen horas a
Nuevas actividades de reflexión, preparación, trabajo en colaboración y entrenamiento.

b) Hay una queja que se contagia: la falta de apoyo y de ayuda La ayuda puede tomar
Muchas formas en las iniciativas de cambio. Puede venir de consultores externos o internos,
pero lo que es cierto que en los proyectos de cambio significativo se necesita ayuda.
Por ello es oportuno buscar la colaboración de variedad de expertos, no
cerrándose a unos pocos designados (profesores, administradores, padres, otros profesionales,
estudiantes). Este punto de vista abierto incluye a los miembros de la Comunidad de
aprendizaje como expertos, en cuanto que se considera que pueden ser fuente de facilitación.
Cada momento del proceso necesita un tipo de ayuda. Muchas veces en las
organizaciones educativas la petición de ayuda se considera signo de incompetencia.
Cuanto más fuerte y profundo sea el proceso de cambio, tanto mayor será la necesidad
de entrenamiento, guía y apoyo. Si el apoyo que necesita la gente es inadecuado la eficacia del
cambio se perjudica y el aprendizaje no se desarrolla. Emerge la percepción de que no
sabemos qué hacer, y entonces la sensación de frustración puede obstaculizar este proceso.

c) Cambio no pertinente hay que establecer argumentos claros y auténticos sobre la
importancia del cambio y el significado que tiene para todos, para poder conectar con la
iniciativa que se propone.

 d) La falta de compromiso de personas o de grupos. Todas las personas necesitan
implicarse en los proyectos, pero no sirve simplemente, en la fase de iniciación tener
información sobre el proyecto y asistir a seminarios y congresos, y, luego, al llegar a la propia
situación y seguir haciendo lo de siempre, sino que es preciso llegar al compromiso y cumplir
lo que se ha decidido que puede hacer cada persona o grupo a su nivel. Tan pronto como una
iniciativa toma impulso, las personas empiezan a preguntar ¿están realmente comprometidas
todas las personas? Y enseguida empieza a bajar la confianza, en los ambientes de
aprendizaje empieza el recelo de que no se están cumpliendo las previsiones de tareas y de
tiempo. Por ello, los profesore/as y las personas del entorno, incluso las administraciones
públicas, que acometen iniciativas propias, necesitan aumentar la confianza ante cualquier
cambio bien sea de tipo personal como estructural. Si baja la responsabilidad, la credibilidad
de la iniciativa baja su eficacia. Así mismo hace falta presentar propósitos y valores que sean
verosímiles en cuanto a la vida de la organización, y crear la credibilidad del proyecto por
demostración, no sólo por explicación. Así se va creando una mayor conciencia
organizacional
e) Temor y ansiedad. En la mayor parte de las situaciones convencionales de trabajo,
la armonía puede parecer un simulacro que responde al principio de No alterar la calma.
Normalmente lo que se toma por trabajo en equipo suele ser la superficie tranquila, la
aparente ausencia de problemas. En las reuniones las personas guardan silencio y luego en
privado dicen: Esto es imposible y además no puede ser y se confabulan en la creencia
compartida de que todo lo de este mundo jamás va a cambiar. Empiezan a aparecer los
problemas, porque el temor y la ansiedad son reacciones naturales a los cambiosla mayoría de estas propuestas no han conseguido, desde una u otra vertiente, alcanzar mejoras sustanciales en la calidad de los centros y, con ello, en el aprendizaje de los estudiantes.









Conclusión
Quizás hoy en día es un reto luchar por la calidad de la mejora del aprendizaje Siendo una de las vertientes la falta de apoyo, pero recibir una buena educación satisfactoria es un deber por lo que se lucha cada día para mejorar dicha calidad. Convertir las escuelas en Comunidades Profesionales de Aprendizaje no sólo implica una nueva organización escolar, ni se trata de establecer un conjunto de actividades que los docentes deban cumplir, ni pretende consolidar una nueva forma de dirigir los centros o una visión diferente sobre el liderazgo escolar. En realidad, es un poco de todo eso pero también mucho más. Pensar en CPA implica gestar una nueva cultura escolar basada en unos principios novedosos para la acción individual y grupal como pudimos ver en el desarrollo del tema  y podemos concluir diciendo que la comunidad de aprendizaje no es más que  un grupo de personas, motivadas por Una visión de aprendizaje común, que se apoyan y trabajan unidas, buscando maneras, dentro y fuera de su comunidad inmediata, de preguntarse sobre su práctica y juntas aprenden nuevas y mejores propuestas para mejorar el aprendizaje de todos los alumnos

























Referencias:


Videos: